Invierno sin resfríos: la hora del baño como ritual de calma
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Hace frío, oscurece temprano y los días se hacen largos dentro de casa. En esta época, la hora del baño se transforma en nuestro ritual favorito para cerrar el día.
Un truco que nos cambió la vida: hacer del baño parte de una rutina fija. Baño tibio → toalla calentita → pijama → cuento → a dormir. El cuerpo del niño aprende la secuencia y el sueño llega más fácil.
Para que no pase frío al salir, dejamos la toalla con capucha sobre la estufa unos minutos (¡ojo, tibia, no caliente!) y lo envolvemos enterito apenas sale del agua.
No se trata de bañarlos todos los días en invierno — 2 o 3 veces por semana está perfecto a esta edad. Se trata de que ese rato sea suyo y tuyo, sin apuro.
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